La rehabilitación térmica de la fachada por el interior se recomienda, especialmente, en los siguientes casos:
Se debe prestar especial atención a los encuentros con cerramientos (ventanas y puertas), así como a la resolución de los puentes térmicos.
Intervenir por el interior del cerramiento soporte presenta las siguientes particularidades:
En el caso de viviendas, puede ser factible en soluciones más sencillas y de poca cuantía, que el propio usuario de la vivienda acometa como bricolaje la ejecución de la reforma.
Instalado el aislamiento sobre las fachadas, puede que se reduzca la superficie útil del edificio o vivienda. Dependerá que en la rehabilitación se aproveche para demoler el tabique interior del muro que cobija la cámara de aire (espesor total del conjunto tabique + cámara ≈ 8-10 cm), siendo sustituido por un aislamiento con incorporación directa del acabado interior (espesor total ≈ 5-7 cm < 8-10 cm).
Se vuelve muy delicada la corrección de los puentes térmicos, debido al elevado riesgo de formación de condensaciones superficiales. Destacar que, al aislar por el interior, el muro de la fachada se encuentra relativamente frío y, por tanto, cualquier área donde se interrumpa el aislamiento térmico, estará fría, por debajo del punto de rocío del ambiente interior y, en definitiva, con muchas probabilidades de formación de condensaciones y moho.
En cualquier caso, será relativamente sencillo aislar los llamados puentes térmicos “integrados” en la fachada, es decir, pilares, capialzados y formación de huecos. Sin embargo, será prácticamente imposible la resolución de los puentes térmicos lineales o de contorno procedentes de la intersección de las fachadas con forjados y particiones interiores, como, por ejemplo, los frentes de forjado.
Es especialmente conveniente aislar por el interior cuando la vivienda o edificio no son de ocupación permanente. Es el caso típico de una vivienda de fin de semana. Al aislar por el interior, se consigue calentar la vivienda con la mayor efectividad y rapidez, ya que el sistema de climatización acondicionará sólo el volumen de aire de la casa, los muebles y los acabados interiores.
En definitiva, una masa y una capacidad caloríficas bajas, con lo que será fácil de calentar. Con el aislamiento por el exterior, sin embargo, la casa tardaría bastante más en alcanzar la temperatura deseada, ya que la calefacción debería calentar una masa mucho mayor. Por el contrario, una vez alcanzada la temperatura, la casa aislada por el exterior también tardará más en enfriarse en invierno o calentarse en verano, punto muy importante de cara al acondicionamiento estival.
Al ejecutarse la intervención por el interior, puede limitarse a una parte del inmueble intervenido, por ejemplo, a una sola vivienda o local en particular. Por consiguiente, se trata de una obra menor y, en principio, no se requerirá, previo a la intervención, el acuerdo expreso de la Comunidad de Vecinos.
Es aplicable a cualquier tipo de fachada. En el caso de edificios con un grado de protección como parte del patrimonio histórico-artístico, intervenir por el interior será la única opción para ejecutar la obra de rehabilitación del edificio, ya que no se podrá hacer por el exterior, dada la alteración que supondría de las fachadas.
El aislamiento de fachadas por el interior puede ser una solución muy útil cuando no se quiere modificar el aspecto exterior del edificio, cuando se están haciendo reformas interiores o cuando se busca mejorar el confort térmico sin instalar andamios. A continuación resolvemos las dudas más habituales sobre este tipo de intervención.
El aislamiento de fachadas por el interior se recomienda cuando se van a realizar otros trabajos dentro de la vivienda, como reformas de suelos, ventanas o particiones; cuando no se quiere modificar la fachada exterior; o cuando no compensa instalar andamios. También puede ser una buena opción si el ahorro energético compensa la posible pérdida de espacio útil.
Sí, puede reducir ligeramente la superficie útil interior, ya que el aislamiento se coloca por dentro del cerramiento. Sin embargo, en algunos casos se puede aprovechar la reforma para sustituir tabiques interiores o cámaras existentes, reduciendo esa pérdida de espacio.
Permite mejorar el aislamiento del muro, realizar intervenciones parciales en una sola vivienda o local, corregir defectos del soporte interior y evitar la instalación de andamios en la vía pública. Además, suele ser una solución más rápida y menos invasiva desde el exterior del edificio.
Sí. Una de las ventajas del aislamiento por el interior es que puede ejecutarse de forma parcial, por ejemplo, en una sola vivienda o local. En principio, al no modificar la fachada exterior, suele considerarse una obra menor y normalmente no requiere acuerdo expreso de la comunidad, aunque conviene revisar cada caso.
El principal riesgo está en la aparición de condensaciones y moho si no se resuelven bien los puentes térmicos. Al colocar el aislamiento por dentro, el muro exterior queda más frío, por lo que cualquier zona mal aislada puede convertirse en un punto sensible.
Desde el interior se pueden tratar con relativa facilidad pilares, huecos, capialzados o encuentros con ventanas. Sin embargo, resulta mucho más complicado corregir puentes térmicos lineales, como los frentes de forjado o los encuentros entre fachadas y particiones interiores.
Sí, puede ser especialmente recomendable en viviendas de fin de semana o de uso no permanente. Al aislar por el interior, la vivienda se calienta más rápido, porque la climatización actúa sobre menos masa: el aire interior, los muebles y los acabados, no sobre todo el muro de fachada.
En soluciones sencillas y de poca entidad, puede ser factible que el propio usuario realice parte del trabajo como bricolaje. Aun así, si hay problemas de humedad, puentes térmicos complejos o dudas sobre materiales, es recomendable contar con asesoramiento profesional.
Sí. En edificios con protección histórico-artística, donde no se puede alterar la fachada exterior, el aislamiento por el interior puede ser la única opción viable para mejorar la eficiencia energética sin modificar la imagen del edificio.
Los encuentros con ventanas, puertas, mochetas, dinteles y capialzados deben resolverse con mucho cuidado. Son puntos habituales de pérdida térmica y condensación, por lo que una mala ejecución puede reducir la eficacia del aislamiento y provocar humedades.